domingo, 17 de julio de 2011

Las Mejoras Obras de Ciencia-Ficcion y Fantasia Chilenas

El 3 de Marzo de 2006 el diario El Mercurio, en su suplemento Revista de Libros, publicó una lista de las obras más destacadas dentro de la Ciencia-Ficción y Fantasía escrita por chilenos. El autor de esa selección es Francisco Ortega, y el escogió las siguientes 12 obras.


Su lista incluye:
-          Papelucho y el marciano, de Marcela Paz (1974)
-          Los Altísimos, de Hugo Correa (1959)
-          Pacha Pulai, de Hugo Silva (1945)
-          Ygdrasil, Jorge Baradit (2005)
-          La Bella Durmiente, de Elena Aldunate (1976)
-          Quién llama en los hielos, Miguel Serrano (1959)
-          La casta de los metabarones, de Alejandro Jodorowsky (1992)
-          La próxima, de Vicente Huidobro (1934)
-          El que merodea en la lluvia, Hugo Correa (1961)
-          La literatura nazi en América, Roberto Bolaños (1999)
-          Los Superhomos, Antonio Montero (como Antoine Montagne, 1963)
-          Alsino, de Pedro Prado (1920)


Además incluyó una sublista de Runners Up o finalistas (“por lo difícil de encontrarlas” según expresa en el artículo) con los siguientes seis títulos:
-          Mañana hacia el ayer, José Bohr (1975)
-          Pasaje al fondo de la tierra, Gustavo Frías (1978)
-          Thimor, Manuel Astica Fuentes (1932)
-          La lanza rota, de Alberto Rojas (1995)
-          Flores para un Cyborg, Diego Muñoz (1997)
-          Mampato, Themo Lobos y Oscar Vega (1968 en adelante)

Releyendo la lista, y sin pretender para nada agotar el tema, he pensado en qué obras me gustaría agregar en este listado, y manteniendo el número sugerido en el diario, cuáles eliminaría.

Yo, de todas formas agregaría

-          Los Muros del silencio, de Eduardo Barredo.  Excelente novela corta, buena trama, bien escrita sin nada que agregar ni que eliminar. Cuenta la historia de un investigador lingüístico que marcha a la zona cordillerana chilena, a una aldea casi perdida, y en donde se conserva una versión del lenguaje castellano muy arcaica, y que por tanto espera él sea parte importante de su investigación. Publicada en Cuba donde el autor se exilió en 1973.

-          Alguien mora en el viento, de Hugo Correa (1959).  Otra novela corta muy por sobre el nivel, por ejemplo, de su posterior trabajo El que merodea en la lluvia y que por ello fuera premiada por la Sociedad de escritores de Chile.

-          El dueño de los astros de Ernesto Silva Román (1929).  Muy interesante colección de cuentos en una rara muestra de lo que hoy entendemos como CF dura, pero de factura muy temprana y por lo tanto poco habitual en nuestro medio. Además la edición incluye una preciosa portada Art Noveau.

-          El ángel torpe  de Raimundo Chaigneau (1963). Un total de seis cuentos, tocando tanto la fantasía como la Ciencia-Ficción. Destacan La cuerda donde una anécdota aparentemente trivial, la aparición de una cuerda colgada desde el cielo hasta el altiplano, es llevada en un continuo in crescendo, y cuando parece casi agotada, a un inesperado final; El intruso, un ser humano cuyo espíritu lo lleva a ser el nuevo Homo Mater. Y El ángel torpe historia de niños cuyo tono recuerda a las historias de El Pueblo de Zenna Henderson. Esta obra también fue premiada por la Sociedad de Escritores de Chile.

-          El caracol y la diosa.de Enrique Araya (1950). No siendo una obra fabulosa, creo  que es de mejor calidad que la novela -casi una autobiografía- de José Bohr que estoy sacando del listado para mantener el número. Además posee una curiosa portada debida a la inconfundible pluma de Coke.

-          Acá del tiempo.de Antonio Montero, firmando como Antoine Montagne (1968). Buena y redonda novela de ciencia-ficción.






           
Y así como agrego, debo sacar. Eliminaría de la lista:

-          Quién llama en los hielos, Miguel Serrano (1959).  Lo siento, no puedo avalar de ninguna forma la ideología nazi. Así que Serrano y delirios de super-razas, fuera.

-          La Bella Durmiente, de Elena Aldunate (1976).  No hay caso, nada de Aldunate ha podido gustarme aun cuando hoy esté siendo revalorizada con nuevas  ediciones.

-          Pasaje al fondo de la tierra, Gustavo Frías (1978). Siendo de algún interés, me parece que no remonta lo suficiente para calificar para esta selección.

-          Papelucho y el marciano, de Marcela Paz (1974).  Personaje muy querido, y lectura de mi infancia.  Así y todo no lo pondría en esta lista en vista de los contrincantes. Prefiero en esta circunstancia mantener Mampato.

-          Mañana hacia el ayer, José Bohr (1975). Por las razones expresadas al incluir la novela de Enrique Araya.

-          El que merodea en la lluvia, de Hugo Correa.  La hemos reemplazado por la otra novela que ya indicamos más arriba.

¿Y UD. QUE CAMBIOS HARÍA?

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