sábado, 24 de agosto de 2013

Ciencia-Ficción en Revistas Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos

Revisaremos hoy dos revistas de la primera hornada de producción local en Zig-Zag.  Luego de la creación del Departamento de Historietas en Zig-Zag -a fines de 1964 al parecer-, se comienza a trabajar en una serie de revistas ya en formato comic-book.  Ellas aparecen en 1965, comenzando por la muy destacada Rocket, que estuvo a cargo de Themo Lobos. Hoy revisaremos otras dos revistas que surgieron al poco tiempo.  Nos referimos a Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos


   

Ciertamente lo primero que llama la atención de ellas es su nombre.  Claramente el nombre estuvo inspirado en aquellos lejanos pulp anglosajones, tipo Amazing Stories, Startling Stories o Marvel Tales, y deben haber resultado algo ajenos a los lectores de entonces que no pudieron identificar un tema preciso en su contenido, ni tampoco pudo asociar con algún tema de moda como si aconteció con  Rocket (en los comienzos de la era espacial), o El Capitán Júpiter (claramente un superhéroe).

Así tenemos un primer problema.  No es posible identificar un género que se asuma a partir del título, y muy pronto se suma un segundo problema.  Las portadas son poco felices.  No llaman –en general- a un tema de aventura ni resultan atractivas.  Por ejemplo: Una bruja sobre un fondo verde, o un mago oriental (tipo mil y una noches) con fondo blanco y un joven también oriental blandiendo una espada.
 

Respecto a su contenido, en ambas se observa un interés en los temas fantásticos, de terror o de ciencia-ficción, aún cuando tienen una leve orientación distinta. Sueños Maravillosos (SM) se enfoca más  a temas de origen orientalista o de naturaleza griega (Narciso, Plutón, Hércules, etc), mientras en Mundos Fabulosos (MF) hay una pequeña inclinación a temática de ciencia-ficción.  Pero más allá de lo anterior son muy semejantes.  Según testimonios de dibujantes de la época, ambas era dirigidas por Gilberto Ulzurrún al que, según comenta Juan Fco. Jara, las revistas “se le fueron de las manos”.  Con esto creo entender que no pudo encauzarlas debidamente, y solo resistieron 11 ediciones. 

En general cada ejemplar tenía tres o cuatro historias, mas una par de páginas de humor. Los artistas de la época eran muy parecidos a los que se ven en otras revistas de la misma época. Citemos a German Gabler, Manuel Cardenas, Juan Fco. Jara y Oscar Camino entre los que mas aparecen, sumados a Abel Romero, Enrique Calvo, Hernán Jirón, Ricardo Gutierrez , Mario Igor, Mauro Cabrera entre otros.  Los trabajos que mas se pueden destacar hoy corresponden por muy lejos a los trabajos de Camino, casi siempre escritos y dibujados por el  mismo.
   

Otros dibujantes se orientan a crear personajes en serie, aun cuando la escasa cantidad total de ejemplares (22 entre ambos títulos) no permitiera mucho desarrollo. “El Mago” de German Gabler, “El duende” de guionista desconocido y dibujos de Jara y Sam; “Papa Joe”, personaje que aparece en las dos revistas y creación de German Gabler.

Algunas historias de terror ya presagian lo que se verá más adelante con el Dr. Mortis, por ejemplo en la historia “El pacto” trabajo anónimo de venta del alma al diablo y sus consecuencias en MF 10.  Y por supuesto hay bastantes trabajos de ciencia ficción como para que las revistas sean de nuestro interés.  Citemos algunos de ellos sin ser exhaustivos. Casi todos los trabajos de Camino: “Vuelo Nocturno” (SM 6) en donde en un vuelo por avión un científico escucha por la radio de a bordo transmisiones primero del pasado y luego del futuro, “Puerta al pasado” (SM 8) un largo trabajo con una historia de amor en el periodo de Guerra Civil norteamericano, una pareja y el tiempo; “Fuga” (MF 6) de un dictador del futuro cercano que antes de presenciar su derrota se criogeniza y despierta muchos años mas delante de lo que él pensó; o los trabajos de Juan Francisco Jara “El extraño viaje de Jardor” (MF 8) sobre una viaje inadvertido en el tiempo de un navegante vikingo; o “Fuga al pasado” en MF 9 sobre un científico que debe huir de las manos de la justicia y para ello usa una máquina de su invención que lo transporta al sitio menos esperado.
    

Al igual que sucedía con la creación en otros géneros de la historieta en Chile (bélico, de espía, del oeste, etc), los patrones y las realidades que se mostraban eran foráneas.  Por un lado un reflejo de la literatura de fantasía que se leía y que servía de inspiración, así como de una tendencia  a lo de “afuera” que se mantendría mucho tiempo siendo solo revertida temporalmente durante la producción en la editorial Quimantú (1971-1973), pero eso es otra historia que veremos en otro momento.