jueves, 24 de noviembre de 2011

Premios Nova – Santiago de Chile 1987

En Diciembre del año 1987 el ya desaparecido Club de Ciencia Ficción de Chile organizó y entregó, por primera y única vez, los premios Nova.  No hay muchos registros de ello, y además hay muy pocos de los que participaron que estén de alguna manera activos hoy en la CF, y por lo tanto la historia tiende a perderse.  Al cumplirse ahora en Diciembre un nuevo aniversario de esa entrega, y aprovechando que he encontrado testimonios de ese evento, es que dedicaré una entrada a esta premiación.



El año 1987 fue un año interesante, se había consolidado el esfuerzo del año anterior y había un pequeño, pero constante, grupo de seguidores y aficionados que actuaban de la mejor forma posible.  El liderazgo indiscutido lo había asumido Carlos Raúl Sepúlveda (escritor),  aun cuando la formalidad del Club (fundado el año  1975) tenía por presidente a Andrés Rojas-Murphy (actor), por secretaria a Elena Aldunate y tesorero a Roberto Pliscoff.  Carlos Raúl plantea la idea de entregar un premio a la labor del año, fundamentalmente con la idea de expandir las fronteras, obtener algo de publicidad, y entregar ante los fans una visión de trabajo constante.  Así, la definición de los premios estuvo orientada a este objetivo: mejor spot de publicidad con tema de CF, mejor estreno de cine de CF, premios a los dos canales de TV por diversos motivos, etc
    

Pero además, y por demanda de los mismos aficionados, y no queriendo perder el esfuerzo y buscando asimilar en algo a los premios de “verdad” que se daban en otras latitudes, se premió también a la mejor novela chilena publicada en el año y al mejor fanzine de CF hecho en el país.

El evento se llevó a cabo en Diciembre de ese año en un local de la comuna de Ñuñoa, a pasos de la avenida Irarrázaval.  Allí se entregaron –con alguna pompa y formalismo- los diversos premios.  Para el magno evento se hizo presente incluso Elena Aldunate.  Hablaron los más destacados (Carlos Raúl, Elena, Andrés) y se entregaron los diplomas (a los premios “menores”) y los platos de cobre a los premios “mayores”,  mismos que fueron diseñados y realizados por ese artista múltiple que era Carlos Raúl.

Se publicaron una hojas en formato de “fanzine” (cuya portada adjuntamos) como registro histórico del evento y divulgación nacional e internacional.


Un “éxito” dentro de lo menguado que es la actividad en el país.  Luego de esta entrega comenzó el verano, y en Marzo del año siguiente se recomenzaban las actividades, con un relanzado Club y de vuelta a las raíces, en el Instituto Cultural del Banco del Estado.  Lo que sucedió allí en Marzo, será objeto de otra historia.


Esta crónica la hemos completado con fotografías en nuestro archivo personal, así como el boletín y una foto del plato de cobre que conservo con mucho cariño, no solo por el premio mismo, sino como un recuerdo permanente de ese gran hombre que fue Carlos Raúl Sepúlveda.