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sábado, 2 de abril de 2016

Primer Semestre de El Peneca (1908)

Es muy conocida la relación que el ilustrador Coré tuvo muchos años con la revista El Peneca, hasta casi transformarse en un sinónimo como el ilustrador de la revista. Sin embargo fue El Peneca una revista con una vida tan extensa, casi sesenta años, y atravesó tantas etapas que resulta algo injusto destacar tanto a Coré y olvidarnos de tantos otros artistas que la marcaron y, en el caso de este período en particular, la formaron.

Los primeros 26 ejemplares  muestran un gran compromiso con la imagen, en la forma de fotografías de escolares, clases de dibujos, de labores de mano, algunas historietas mudas –la gran mayoría de ellas de claro origen importado-, sección de correo, historias y cuentas en forma de folletín, y algunos concursos.

En cuanto a las portadas, destacan desde el ejemplar uno aquellas firmadas por Pepin. Respecto a quién es el dibujante que se refugia bajo ese seudónimo, no hay aún claridad.  Consulté con otros historiadores y no hay una opinión clara.  Hay quien opina que Pepin puede ser un seudónimo de José Foradori, muy activo en la época.  A favor de esta teoría está el hecho de que es usual que a los que se llaman José les apodan Pepe; y que algunas de las portadas tienen un aire semejante a otras que pueden hallarse en revistas con trabajos de Foradori como La Ilustración a la que ya dedicamos una entrada anteriormente en este Blog.


  

Además de aquellas firmadas por Pepín, hay una firmada por Chao (quién además tiene una acaricatura a página completa en varios numeros de los primeros ejemplares), otra formada por el mismo Foradori con su nombre, y varias con fotografías de niños o imágenes de uso extendido por ejemplo para los números especiales de Semana Santa y el Combate Naval de Iquique.
  


Adjuntamos en esta entrada además de algunas portadas destacadas de los primeros 26 números, incluimos aquí una nota aparecido en unos de los primeros ejemplares, mostrando allí el éxito que la publicación tenía ya en ese muy temprano.

        
  

domingo, 2 de noviembre de 2014

Desconocida obra de Mario Igor

Un pequeño trabajo, que contiene nueve ilustraciones a página completa de Mario Igor para un texto de Fernando Vergara es el que revisaremos hoy.  En apariencia es un libro titulado El Pino de Navidad, de unos 16 por 24 centímetros, impreso a todo color, con un cuento de temática navideña en la tradición europea.


Dentro de los trabajos de Mario Igor que conocemos es claramente una serie de ilustraciones que lo muestran exhibiendo un estilo más cercano a la obra del ilustrador chileno de los años 30 Coré.  Probablemente Igor buscó darle especialmente ese enfoque dado que en la contratapa aparece el logo de la revista Mampato.  Recordemos que fue alrededor del año 1977  en donde Igor colabora fuertemente con la revista, ilustrando en forma permanente el cuento incluido en cada ejemplar, además de otros trabajos que aparecían, y probablemente esta obra es de aquellos años.  De hecho ya tenemos una entrada en este Blog mostrando su trabajo ilustrativo en la obra de Ray Bradbury Crónicas Marcianas que realizó para Mampato.


Hemos tratado de buscar más información sobre este pequeño volumen de 16 páginas, y no hemos hallado nada. Da la impresión que se alcanzó a imprimir una cierta cantidad como muestra, de hecho las hojas no está cortadas con guillotina, sino cortadas a mano con una tijera u otro objeto semejante, y tampoco están unidas.  Recuerdo haber visto alguna vez otro ejemplar semejante disponible en un sitio de subastas de Internet.  En el fondo debe corresponder a dos hojas de imprenta que finalmente no salieron a la luz por el canal que se pensaba inicialmente.

Conocemos otra ilustración del mismo estilo, y con el mismo personaje (el gigante) aún cuando no pertenece a este cuento, que está incluida en el retiro del libro que Javier Ferreras publicó con la obra Sigfrido.


Además de las ilustraciones a página completa, cada página con el texto posee una pequeña viñeta también trabajo de Igor.

Dejamos lanzada el tema por si alguien posee información para resolver el misterio de este pino navideño.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Víctor de la Fuente en Chile (III): Nuevos Antecedentes

Ya presentamos en una entrada anterior, parte de la historia que habíamos podido rescatar respecto a las actividades que en tema específico de las historietas, había desarrollado en Chile el dibujante español Victor de la Fuente (1927, 2010).  Luego una segunda entrada dedicada por completo a su trabajo en la dirección de la revista El Peneca. Durante el tiempo transcurrido desde entonces, hemos logrado recabar nuevos antecedentes, que nos permitirán aclarar algo más su trabajo en nuestro país.

Habíamos mencionado que su primer trabajo conocido fue en la revista El Cabrito, durante el primer semestre de 1947, en que había publicado su obra El libro de las Selvas Virgenes, una adaptación de la novela clásica del escritor Inglés Rudyard Kipling.

En otra entrada analizamos parte de la historia de la revista infantil El Cabrito, que bajo la dirección de Henriette Morvan, se enfocara en sumar trabajos realizados especialmente por chilenos, en vez de simplemente usar trabajos ya publicados en el extranjero.


Pues bien al revisar unos ejemplares que no conocíamos de El Cabrito hemos llegado al convencimiento pleno que De La Fuente comenzó mucho antes su trabajo en esta revista, y, por otro lado, que la serie de autoría de De La Fuente Pony Durango, no fue publicada en Chile como se menciona en su biografía.

En el ejemplar número 270 de El Cabrito, del 1 de Enero de 1947, comenzó a publicarse una historieta del oeste titulada “El Forastero”, misma que duró tanto solo 8 números.  En el primer capítulo –y solo en el ese ejemplar- es en donde aparece una firma de su autor: V. Fuente.  Claramente es este un trabajo del oeste, y es probable que al mismo Victor lo confundiera con el muy posterior Pony Durango que se menciona salió en las páginas de El Peneca de 1957.  Yo revisé todos los ejemplares de esa revista de los años 1956 y 1957, sin ninguna seña de Pony Durango. También en forma menos exhaustiva ejemplares de la misma revista hasta su último ejemplar en 1962.  Es probable que esté confundiendo su trabajo como director el año 1957, bajo el tímidamente renovado título de El Intrépido Peneca, con la publicación de la serie.


Ahora, si bien es este un trabajo indudablemente de De La Fuente, tenemos sospechas que hay otros trabajos del mismo dibujante en esta revista.  Es así que revisando una serie continua de ejemplares de El Cabrito encontramos cuatro series consecutivas, dos de ellas del tipo western, comenzando en Octubre de 1946 y terminando en Noviembre de 1947.  Una de ellas ya la conocíamos por estar muy claramente atribuida a Victor de la Fuente.  De las restantes tres, una indica en un sitio que es de Victor, y las otras dos no presentan autoría reconocible.  En general tienen un formato y modelo semejante.
Revisemos 

1) Desde el ejemplar 258 (del 2 de Octubre de 1946) hasta el ejemplar 270 la serie “Las Minas de Diamante” con dos páginas por número.

Las Minas de Diamantes narra las aventuras de un Conde español, empedernido soltero, quién se aventura en un viaje a Centroamérica en donde toma contacto con la princesa Xochitl, y su reino del terror, que mantiene esclavizado a su pueblo.  El Conde descubre que en realidad es el Sumo Sacerdote el responsable de todo este mal, libera a la princesa, se marcha con ella a España y termina casándose con ella.



2) Desde el ejemplar 271 del 1 de Enero de 1947 y hasta el 277 la corta serie El Forastero con dos páginas por número.  En el primer cuadro de la primera página del ejemplar 271 vemos que es de V. FUENTE.

El Forastero es una obra en el oeste, algo ingenua, sobre un joven que llega a un pueblo algo perdido donde toma contacto con una banda que aterroriza a sus habitantes y termina vengando a las víctimas, y saliendo de allí con una chica del brazo.



3) Desde el ejemplar 278 del 19 de Febrero de 1947 y hasta el 285 la serie “Tom, El Valeroso” una especie de western humorístico, también dos páginas por numero en todos excepto el último número 285 con tan solo una página (la última de hecho).

Tom, El Valeroso es un western con nativos indios entre los personajes importantes, y nuevamente nuestro protagonista se marcha en el cuadro final del brazo de la chica, en un final ya algo recurrente.



4) Y desde el ejemplar 285 hasta el húmero 315 del 5 de Noviembre de 1947 la ya conocida y mencionada serie “El Libro de las Selvas Vírgenes”, una página por número.



Pensamos que todas estas series pueden ser de autoría de Victor, primero por la clara continuidad temporal, sinónimo también de un ingreso que -de seguro- estaba necesitando el recién llegado de la Fuente.  En total son 13 meses y un par de semanas de continua labor. Lo segundo porque de estas cuatro, dos están indicadas como trabajos de Victor.

Forastero 


De las restantes dos también tendemos a creer que pueden ser de Victor de la Fuente. “Las Minas de Diamantes”, porque pueden verse claros indicios en ella del uso de ciertos giros idiomáticos que son más propios del uso en España que en Chile (y recordemos que Victor había llegado hace muy poco al país), también por el hecho que el protagonista sea un conde Español en tierras centroamericanas y con parafernalia más bien propia del viejo continente, como por ejemplo puentes levadizos operados con cadenas.  Y finalmente la cuarta historia “Tom, El Valeroso” simplemente por servir de puente y continuidad a la totalidad de los cuatro trabajos.

Exhibimos páginas de estos trabajos para muestra y juicio de los lectores, sin olvidar que todos ellos serían de un muy joven Victor, y por otro lado dejo abierta la discusión en torno a estos trabajos y su supuesto autor.

Finalmente un último antecedente que hemos podido localizar es su participación en un libro, con trabajos de ilustración interior, para la misma editorial de El Cabrito, osea Zig-Zag.  El libro es un trabajo de divulgación científica para jóvenes titulado “El Mundo Maravilloso de Pepe” de F. Ritsert y que fue publicado en 1949.  Este texto tiene portada del chileno Coré, y todas las viñetas e ilustraciones interiores son de la Fuente.  Nuevamente podemos comprobar dos cosas: que a Coré no se le daba bien el tema de trabajos no fantásticos en el sentido tradicional, porque la portada es frustrante, y yo jamás diría que es de él sino es porque la ha firmado.  Y lo segundo que Victor estaba comenzando aún su desarrollo como artista, porque las ilustraciones son bastante simples.


 


jueves, 25 de julio de 2013

El Capitán Marvel, Superman y El Peneca

En la larga historia de la revista El Peneca, que en parte ya hemos referido en otras entradas, hay una serie de curiosidades algunas de las cuales están aún esperando ser expuestas.  Una de ellas corresponde a la publicación del Capitán Marvel Junior, encubierto y mezclado, pero Cap. Marvel Jr. al fin y al cabo.  Pero vamos ordenadamente a revisar sus apariciones.





Todos los trabajos referidos a este superhéroe están publicados bajo el título de El Hijo del Superhombre. Una primera serie corresponde a una novelización bastante curiosa.  Incluye textos donde se habla del Hijo del Superhombre (osea Superman), con sus padres llamados Clark Kent y Lois Lane, quienes viven en Cripton (osea Kriptón).  Pero este hijo llamado Pablo Kent resulta ser un niño lisiado, y que está obligado a usar una muleta mientras se dedica a vender periódicos y que se convierte en un Super diciendo “Hijo del Superhombre”.   Recordemos que el Cap. Marvel Jr. es justamente un  niño que vende periódicos y que pude convertirse en Super diciendo las mismas palabras que su mentor: Shazam.  Osea, es una mezcla imperfecta de tramas. 

Es una novelización que se presentó durante el año primer semestre de 1946 sucesivamente en dieciséis capítulos, con muchas ilustraciones. Sin embargo estas ilustraciones corresponden a dibujos del comic Cap. Marvel Jr. como puede observarse a continuación.





También mereció una portada de Coré quién, pudiendo enfocarse en las inmensas posibilidades que ofrecía un héroe volador, se focaliza en reflejar al niño lisiado y vendedor de periódicos.  Una lástima porque nos habría gustado ver cómo manejaba Coré esta fantasía alejada de aquella que él tradicionalmente manejó, y dónde fue un maestro.



Años después, a fines de 1950 y ya sin Coré y con la directora histórica Roxane a punto de retirarse, vuelve El Hijo del Superhombre.  Pero esta vez vuelve como historieta, y con un nuevo nombre para el “inválido suplementero”: Freddy. Y aquí tenemos la certeza que se copiaron historias tal como deben haber aparecido en las páginas de algunos de los comic-book de la Marvel que mostraron a este personaje.  Sabemos de al menos dos series: “Los Hombres Alados” y “Al servicio de la Ciencia” en los ejemplares las que se publicaban estas cortas series de dos a tres ejemplares cada una.  Es aquí donde podemos visualizar la transposición de un impresionante ¡¡SHAZAM!!  Por un anodino ¡HIJO DEL SUPERHOMBRE!





martes, 25 de junio de 2013

Revista CONDORITO - Breve historia

En esta ocasión revisaremos la revista Condorito, pero no nos referimos al personaje de Pepo, sino a una pequeña publicación que Coré (Mario Silva Ossa) impulsó a contar de Agosto de 1949. Recordemos que el personaje Condorito nació en las páginas de la revista Okey cuyo primer número es de un par de días posterior al lanzamiento de la revista de Coré.

 Inicialmente fue un esfuerzo que se soportó casi únicamente en el trabajo de Coré, quién era responsable de la portada y una serie de ilustraciones en el interior, y que por lo mismo eran inicialmente “Cuentos Ilustrados”. También Coré fue el responsable del resto del contenido actuando como editor. Posteriormente se fue agregando mayor material de otros artistas, y una mayor variedad de trabajos.
    

La publicación recién cruzaba el ejemplar 25 cuando un evento trágico termino con la vida de Coré. La revista alcanzó a publicar unos pocos ejemplares más (alcanzando las 32 ediciones semanales) incapaz de superar la pérdida del sustento que entregaba el recién fallecido Coré.    

Fueron tres los artistas que más se prodigaron en sus páginas, el mismo Coré, el dibujante ya reconocido LauFer, y un muy joven Jorge Carvallo (JorCar).

Dentro del ámbito de la Ciencia-Ficción, debemos mencionar que en las páginas de esta revista se publicó el personaje El Meteoro,  a contar del número 19, fechado el 8 de Diciembre de 1949, con una página por número y debido al esfuerzo del pionero JorCar quien reconoce influencias de The Spirit en la definición del personaje.

Los otros trabajos de Jorcar corresponden a una serie de cuadros con personajes animales de carácter graciosos: Quiltrin y Policóliro, mientras Laufer desarrollaba varios tipos  en el mismo estilo (como por ejemplo “El zorro y el cuervo”).


Al parecer los tirajes eran bastante limitados, ya que en la actualidad son  muy difíciles de hallar, y por testimonios de dibujantes que hemos recogido en periodos recientes. Todos los ejemplares eran de tamaño pequeño (miden 17,2 x 12 cm). Otros trabajos interesantes son las adaptaciones de obras clásicas, como por ejemplo La Guerra de los Mundos de H.G. Wells, con un dibujante que no hemos podido identificar, pero que supo retratar a la perfección la obra, y que al parecer quedó trunca en el número 24

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 Luego del fallecimiento de Coré no sabemos quién se hizo responsable de la publicación, pero lo que es claro que la editorial Zig-Zag no estuvo dispuesta a darle continuidad dado que ya cuando Coré la dirigía, la dejó a su libre destino, debiendo de forma obligada mudarse a la Imprenta Cervantes. Todo ello porque la publicación no le daba certeza comercial a la editorial, y de hecho Zig-Zag sacó su propia competencia para anular este Condorito, con la nueva revista Simbad, y así también atacar la publicación Aladino del editor De Vidts.  Este Simbad estaba dirigida por Roxane, la misma de El Peneca, en donde aún Coré seguía trabajando, especialmente con las portadas que eran casi un monopolio de su pluma y pincel. 

jueves, 6 de junio de 2013

Colecciones Infantiles Ilustradas hasta 1960 en Chile

Dentro del esfuerzo para rescatar los trabajos de dibujantes, ilustradores y artistas en general, hoy daremos un primer vistazo a las colecciones de novelas ilustradas dirigidas al público juvenil.  En anteriores entradas hemos señalado algunas muestras, en especial cuando compramos el trabajo de artistas.  Ahora haremos un recorrido cronológico, con seguridad incompleto, al tema.

Este tipo de publicaciones tenían en general dos características: no debían ser textos muy largos, y por eso abundan los resúmenes y adaptaciones, y por otro lado debían contener  dibujos que pudieran capturar la imaginación de los más jóvenes, ayudandoles a ponerse en la historia y los personajes.

La primera colección de la que tenemos noticias es la llamada “Biblioteca Fantástica” sello editorial Universo, y editado en Valparaíso y que publicó la Imprenta y Litografía Universo de Valparaíso entre los años 1935 al 1939, También esta editorial publicó una  revista infantil unos años antes, la revista Mamita entre el año 1931 y 1933, aún cuando más parecía una selección de cuentos ilustrados a color.
   


La responsable de la colección fue Blanca Santa Cruz Ossa, hermana de Roxane, la legendaria directora de El Peneca, y al igual que esta última tuvo una especial predilección por los niños.  Estuvo a cargo de esta colección, Biblioteca Fantástica, donde publicó variadas antologías y recolecciones.  Al menos sabemos de unos 20 títulos, incluyendo un trabajo de Rudyard Kipling relativamente poco conocido (Just So Stories) y en donde se mantuvieron las ilustraciones originales del artista británico, lo que es de agradecer.

    

La lista de título incluyes fábulas y cuentos de distintos países:  Cuentos Rusos; Cuentos maravillosos del Japon; Poemas de Longfellow; Cuentos chilenos; Leyendas del Rin; Cuentos chinos; Cuentos mitológicos griegos; Cuentos españoles; Leyendas de la Selva (Just So Stories); Las hadas en Francia; Cuentos Ingleses; Leyendas moriscas; Fabulas escogidas; Leyendas y cuentos bretones; Cuentos húngaros; Leyendas de caballería; Cuentos Rumanos; Cuentos italianos; Cuentos africanos; y Leyendas y cuentos araucanos.  Entre los artistas a cargo de las ilustraciones podemos mencionar a Atria, Viscarra, Rabello, Luciano Valencia, y de Rudyard Kipling en el libro de su autoría.

El año 1942 y 1943 la Editorial Zig-Zag lanza su primera colección infantil, titulada “Biblioteca Infantil”.  A cargo de la escritora Alicia Moral, solo conocemos dos títulos.   En tapas duras, y al parecer son sobrecubierta, sabemos de la publicación del texto ya clásico de Esther Cosani “Las desventuras de Andrajo” (al parecer la primera edición), y  los “Cuentos de Nano” Berta Lastarria Cavero.  El primer trabajo tiene ilustraciones interiores de la misma Esther Cosani, mientras que el segundo trabajo muestra trabajos de Rabello.


   

El mismo año, 1943, Zig-Zag intenta una nueva colección amparándose en el éxito de la revista: Biblioteca El Peneca.  La única obra, y la introducción a la misma, señalan que “responde a la clamorosa solicitud de millares de niños latinoamericanos que desean releer las interesantes seriales publicadas en la revista El Peneca”.  El titulo publicado se titula Takinga, de Raviel con adaptaciones y traducción de Roxane.  En realidad Raviel no es nada más que Elvira Santa Cruz, la misma Roxane (siendo el Raviel una reescritura de su nombre Elvira).  Las ilustraciones son –naturalmente- de Core.

Algo más tarde, en 1945, el escritor Hernán del Solar se lanza con una muy especial colección, y para ello además crea su propio sello editorial. Nos referimos a la colección de literatura de la Editorial Rapa Nui.


En los textos podemos hallar una interesante cantidad de trabajos por dibujantes que ya resultan habituales, junto a otros casi desconocidos en este ámbito. Los libros eran en tapas duras, con portada a color, y una agradable, e innovadora presentación para ese entonces.
Salvo honrosas excepciones, los algo más de 60 títulos de la colección publicados hasta 1951, son resultado del trabajo de escritor de del Solar, usando una inmensa, y a ratos casi risible, cantidad de seudónimos.  Entre los títulos de otros autores menciones a “Papelucho” de Marcela Paz,  “Wai-Ki” de Isidora Aguirre,  “Cocorí” de Joaquín Gutierrez.

Los autores de las portadas e ilustraciones fueron: Christie, Hedi Krasa, Elena Poirier, Anibal Alvial, y varios otros que aún no reconocemos.

Al año siguiente, nuevamente Zig-Zag se aferra a El Peneca para intentar una nueva colección de literatura para niños.  Es la Colección Ulises, que con tamaño de bolsillo y apoyo exclusivamente en los trabajos de ilustración de Coré, publicó unos 16 títulos.  Los libros poseen fecha de edición 1946 y 1947.


Las historias se complementaron con ilustraciones.  Dos a color, al comienzo y término del libro, y en blanco y negro en su interior. Y nuevamente hay una obra de “Raviel, osea de Elivira Santa Cruz que probablemente era la encargada de la publicación. Todas las obras que conocemos poseen ilustraciones exclusivamente de Core, lo cual además nos lleva a sospechar que es posible que varias, sino todas ellas, puedan haber salido antes publicadas en forma de folletín en la revista ya indicada.

Títulos interesantes son trabajos de Lautaro Yankas (El cazador de Pumas), Francisco Coloane (Los conquistadores de la Antártida), y Camilo Riccio (Bajo la cruz de alerce: biografía novelada de un colono de Valdivia).

Llegada la nueva década, Zig-Zag se lanza con una nueva colección infantil en tamaño más grande, portadas de tapas duras,  y un color distintivo para diferencias las obras juveniles (tapas de color amarillo) de las infantiles (tapas de color azul).  En lo formal, este formato es casi idéntico al que en Argentina hiciera famosa la editorial Robin Hood (y cuyos títulos de ciencia-ficción revisamos en una entrada de este Blog).

En la colección juvenil, o amarilla, se publicaron al menos unos 60 títulos, mientras que en la azul creemos que  son unos 10 entre los años 1950 y 1960, y en donde varios de estos  títulos tuvieron varias re-ediciones.

    

Y en esta colección, la herencia de Coré empieza a desvanecerse, y surge todo el semillero de nuevos artistas. Hay trabajos de ilustración de Mario Igor, Sergio Garcia Moreno, Paolo de Girolamo (hermano de Vitorio), junto a la ya consagrada Elena Poirer, y en muy escasos casos, algún trabajo de Coré (por ejemplo para el texto “Corazón” de Edmundo de Amicis).
También es de destacar la incorporación de títulos clásicos de la literatura con trabajos de Jack London, Hernan Melville, Emilio Salgari, Mark Twain, Lewis Carrol, etc en conjunto con muy buenas obras de autores nacionales Lautaro Yankas, Coloane, Magdalena Petit, Fernando Alegría, etc.