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martes, 24 de julio de 2018

Dolce Ola - Revista de Humor Argentina

La revista DOLCE OLA es una revista de humor al más puro estilo MAD que se publicó en la República Argentina.  Es bastante desconocida siendo su impulsor el dibujante Leandro Sesarego.

Sus dos únicos ejemplares son del año 1961.  Su temática es el humor a través de sátira al cine, a la televisión, al comics histórico, junto con algunas -muy pocsa- páginas con humor escrito-.

En el número 2 hay una historieta que nos muestra al chileno Antonio Prieto, que entonces tenía un conocido programa en la TV argentina, junto con trabajos dedicados a Cantinflas, Dick Tracy, a Napoleón, Otelo (el personaje de Opera), entre otros en sus 50 páginas pelnas de humor.

Una muestra de su contenido a continuación.







Para mayor información sobre el dibujante Sesarego, recomendamos la serie de entradas en el Blog  https://luisalberto941.wordpress.com/tag/leandro-sesarego/




miércoles, 3 de septiembre de 2014

La nostalgia no es nueva

Rebuscando en carpetas, pilas de revistas y baúles (en sentido figurado por cierto) el otro día encontré una curiosidad que viene a demostrar, por enésima vez, que la nostalgia es permanente.  Se trata del ejemplar número 15 de la revista Banmédica de Octubre de 1985.   Los que viven en Chile saben bien qué es Banmédica, pero para el resto del mundo señalemos brevemente que es una especie de aseguradora privada de salud, y que producto de las reformas que el gobierno de Pinochet hizo, estaba en esos años comenzando su larga andadura, la que buscaron potenciar su imagen con este tipo de revistas de distribución gratuita.



En ese ejemplar, y ya desde la portada de la misma, se anunciaba un artículo dedicado a las “revistas de cuando era chico”.  Todas las que aparecen allí son revistas de comics o infantiles que, para ese año, prácticamente habían desaparecido de la producción nacional desde hacía diez años (ver al respecto la nota que hay en este blog sobre el año 1987 y los comics e Chile).



El trabajo periodístico lo firma Luisa Ulibarri, quien es autora de uno de los pioneros trabajos de estudio de los comics y las caricaturas en Chile, con el libro que publicó en la editorial Quimantú el año 1972 titulado “Caricaturas de ayer y hoy”.



La nota no pretende más que recordar las más recordadas y populares revistas de los años 40 (El Peneca, Okey, etc) a través de testimonios de adultos en el año 1985.


Interesante nota que trae a colación una vez más la nostalgia de los recuerdos de cuando éramos niños.  Y esto nos lleva a plantearles que ya se ha ido a imprenta el volumen “Comics en Chile – Catálogo de Revistas 1908  2000” que en 176 páginas a todo color recorre todas las revistas publicadas en el siglo XX en Chile, junto con el detalle más preciso que se ha podido conseguir de sus ejemplares y características editoriales.  Estén atentos a las novedades respecto al pronto lanzamiento, y mientras pueden visitar la página de facebook de la editorial  NautaColecciones.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Revista Aventuras de Disney y Zig-Zag

Zig-Zag comenzó a publicar los populares personajes de Disney a contar del 27 de Julio de 1962 con el título de Disneylandia.  Esta revista, en el popular formato comic-book, fue el primer producto de un acuerdo que la editorial habría establecido con Disney Corp. Sería Disneylandia la primera publicación de esta editorial en usar este formato en Chile, con las mismas características de los norteamericanos, y que luego sería  un estándar en la gran mayoría de las revistas de historietas de las siguientes dos décadas.



El segundo título con el que Zig-Zag buscó marcar presencia en el mercado, en ese entonces dominado mayormente por las ediciones que llegaban desde Mexico, fue Aventuras, cuyo ejemplar número 1 está fechado el 1 de Abril de 1964.  Dentro de Aventuras se publicaron varios tipos de personajes, todas ellas que podemos englobar bajo el concepto de trabajos de aventuras realistas, y según hemos revisado todas adaptaciones de trabajos realizados primero por Disney para la TV o el cine.

Así el número uno de Aventuras está dedicado al personaje Zorro, el dos a Spin y Marty, y así sucesivamente.  Los originales fueron publicados en USA en una muy larga colección de comic-book conocida como “Four Color Comics” que bajo el sello Dell Publishing se editó desde 1942 hasta 1962, con más de 1.000 ejemplares. Una de las características algo confundidoras de esta serie es que el título en portada solo indicaba al personaje, reservándose la numeración, nombre colección y otros detalles para un pie de imprenta en el interior.

  

Es en Four Color donde aparecen todas las aventuras de Spin y Marty, las del Zorro, las de Andy el Montañero, por citar algunas.  En la larga serie se incluyeron infinidad de títulos, y los de Disney fueron solo un subgrupo de ellos. Al conservar este el derecho, pudo comercializarlos al extranjero con lo que pudieron ser incluidos en este nuevo título de Zig-Zag.
Digamos como curiosidad que –al parecer- la numeración y los títulos también confundieron a Zig-Zag dado que el ejemplar dos de Aventuras, y que corresponde al primero de los personajes Spin y Marty aparece identificado como “Spin y Marty” Nro. 1 en el interior, y la portada misma aparece sin el nombre Aventuras (al igual que pasa con el ejemplar primer ejemplar de Zorro), y tiene un Nro. 2 incorporado como si el cambio de opinión hubiese llegado luego de imprimir las revistas.

   

La serie Spin y Marty, que cuenta la historia de dos niños en un campamento en el oeste americano en tiempos contemporáneos, se exhibía en el programa de TV de Disney, al igual que la serie Zorro que desde 1956 a 1959 exhibió capítulos de media hora con la actuación de Guy Williams, quien aparece en las portadas de las revistas.

Otro ejemplo es la adaptación en comic de los tres primeros episodios de la serie "La saga de Andy Burnett" comenzada a emitir en 1957 en el programa televisivo de Walt Disney, en EEUU, en seis  episodios que finalizaron en 1958.  Estos se adaptaron como revista de historietas luego y así llegaron a la revista Aventuras.

      
También incluyó en sus ejemplares otras adaptaciones de trabajos de Disney a la historieta, al parecer todos provenientes de la misma fuente ya citada, tanto series como películas: Robin Hood, El zorro de los pantanos (en los tiempos de la revolución norteamericana), Davy Crockett, etc.


Con el paso de los diversos ejemplares, el personaje Zorro llegó a acaparar tanta popularidad que se “devoró” el título y además agotó la producción norteamericana.  Debió comenzar a realizarse en Chile y con dibujantes y guionistas chilenos.  Según el historiador de los Comics Eric Diaz luego “ser[ía] todo dibujado por autores chilenos como Avelino, Onofre, Mario Igor y Manuel Rojas.” 

  


Al año 1971 Aventuras seguía siendo publicada por Zig-Zag, aun cuando solo con aventuras del Zorro como ya dijimos.  Pero esa parte de la historia la contaremos en otra ocasión.

 

sábado, 23 de noviembre de 2013

Víctor de la Fuente en Chile (III): Nuevos Antecedentes

Ya presentamos en una entrada anterior, parte de la historia que habíamos podido rescatar respecto a las actividades que en tema específico de las historietas, había desarrollado en Chile el dibujante español Victor de la Fuente (1927, 2010).  Luego una segunda entrada dedicada por completo a su trabajo en la dirección de la revista El Peneca. Durante el tiempo transcurrido desde entonces, hemos logrado recabar nuevos antecedentes, que nos permitirán aclarar algo más su trabajo en nuestro país.

Habíamos mencionado que su primer trabajo conocido fue en la revista El Cabrito, durante el primer semestre de 1947, en que había publicado su obra El libro de las Selvas Virgenes, una adaptación de la novela clásica del escritor Inglés Rudyard Kipling.

En otra entrada analizamos parte de la historia de la revista infantil El Cabrito, que bajo la dirección de Henriette Morvan, se enfocara en sumar trabajos realizados especialmente por chilenos, en vez de simplemente usar trabajos ya publicados en el extranjero.


Pues bien al revisar unos ejemplares que no conocíamos de El Cabrito hemos llegado al convencimiento pleno que De La Fuente comenzó mucho antes su trabajo en esta revista, y, por otro lado, que la serie de autoría de De La Fuente Pony Durango, no fue publicada en Chile como se menciona en su biografía.

En el ejemplar número 270 de El Cabrito, del 1 de Enero de 1947, comenzó a publicarse una historieta del oeste titulada “El Forastero”, misma que duró tanto solo 8 números.  En el primer capítulo –y solo en el ese ejemplar- es en donde aparece una firma de su autor: V. Fuente.  Claramente es este un trabajo del oeste, y es probable que al mismo Victor lo confundiera con el muy posterior Pony Durango que se menciona salió en las páginas de El Peneca de 1957.  Yo revisé todos los ejemplares de esa revista de los años 1956 y 1957, sin ninguna seña de Pony Durango. También en forma menos exhaustiva ejemplares de la misma revista hasta su último ejemplar en 1962.  Es probable que esté confundiendo su trabajo como director el año 1957, bajo el tímidamente renovado título de El Intrépido Peneca, con la publicación de la serie.


Ahora, si bien es este un trabajo indudablemente de De La Fuente, tenemos sospechas que hay otros trabajos del mismo dibujante en esta revista.  Es así que revisando una serie continua de ejemplares de El Cabrito encontramos cuatro series consecutivas, dos de ellas del tipo western, comenzando en Octubre de 1946 y terminando en Noviembre de 1947.  Una de ellas ya la conocíamos por estar muy claramente atribuida a Victor de la Fuente.  De las restantes tres, una indica en un sitio que es de Victor, y las otras dos no presentan autoría reconocible.  En general tienen un formato y modelo semejante.
Revisemos 

1) Desde el ejemplar 258 (del 2 de Octubre de 1946) hasta el ejemplar 270 la serie “Las Minas de Diamante” con dos páginas por número.

Las Minas de Diamantes narra las aventuras de un Conde español, empedernido soltero, quién se aventura en un viaje a Centroamérica en donde toma contacto con la princesa Xochitl, y su reino del terror, que mantiene esclavizado a su pueblo.  El Conde descubre que en realidad es el Sumo Sacerdote el responsable de todo este mal, libera a la princesa, se marcha con ella a España y termina casándose con ella.



2) Desde el ejemplar 271 del 1 de Enero de 1947 y hasta el 277 la corta serie El Forastero con dos páginas por número.  En el primer cuadro de la primera página del ejemplar 271 vemos que es de V. FUENTE.

El Forastero es una obra en el oeste, algo ingenua, sobre un joven que llega a un pueblo algo perdido donde toma contacto con una banda que aterroriza a sus habitantes y termina vengando a las víctimas, y saliendo de allí con una chica del brazo.



3) Desde el ejemplar 278 del 19 de Febrero de 1947 y hasta el 285 la serie “Tom, El Valeroso” una especie de western humorístico, también dos páginas por numero en todos excepto el último número 285 con tan solo una página (la última de hecho).

Tom, El Valeroso es un western con nativos indios entre los personajes importantes, y nuevamente nuestro protagonista se marcha en el cuadro final del brazo de la chica, en un final ya algo recurrente.



4) Y desde el ejemplar 285 hasta el húmero 315 del 5 de Noviembre de 1947 la ya conocida y mencionada serie “El Libro de las Selvas Vírgenes”, una página por número.



Pensamos que todas estas series pueden ser de autoría de Victor, primero por la clara continuidad temporal, sinónimo también de un ingreso que -de seguro- estaba necesitando el recién llegado de la Fuente.  En total son 13 meses y un par de semanas de continua labor. Lo segundo porque de estas cuatro, dos están indicadas como trabajos de Victor.

Forastero 


De las restantes dos también tendemos a creer que pueden ser de Victor de la Fuente. “Las Minas de Diamantes”, porque pueden verse claros indicios en ella del uso de ciertos giros idiomáticos que son más propios del uso en España que en Chile (y recordemos que Victor había llegado hace muy poco al país), también por el hecho que el protagonista sea un conde Español en tierras centroamericanas y con parafernalia más bien propia del viejo continente, como por ejemplo puentes levadizos operados con cadenas.  Y finalmente la cuarta historia “Tom, El Valeroso” simplemente por servir de puente y continuidad a la totalidad de los cuatro trabajos.

Exhibimos páginas de estos trabajos para muestra y juicio de los lectores, sin olvidar que todos ellos serían de un muy joven Victor, y por otro lado dejo abierta la discusión en torno a estos trabajos y su supuesto autor.

Finalmente un último antecedente que hemos podido localizar es su participación en un libro, con trabajos de ilustración interior, para la misma editorial de El Cabrito, osea Zig-Zag.  El libro es un trabajo de divulgación científica para jóvenes titulado “El Mundo Maravilloso de Pepe” de F. Ritsert y que fue publicado en 1949.  Este texto tiene portada del chileno Coré, y todas las viñetas e ilustraciones interiores son de la Fuente.  Nuevamente podemos comprobar dos cosas: que a Coré no se le daba bien el tema de trabajos no fantásticos en el sentido tradicional, porque la portada es frustrante, y yo jamás diría que es de él sino es porque la ha firmado.  Y lo segundo que Victor estaba comenzando aún su desarrollo como artista, porque las ilustraciones son bastante simples.


 


sábado, 26 de octubre de 2013

Revista PULGARCITO (1937)

Un primer suplemento de comics como revista.

Pulgarcito fue el nombre en Chile de una revista en formato tabloide publicada bajo el sello de editorial Ercilla desde fines de los años 30, la década del cuarenta y los primeros años de los cincuenta. Inicialmente se editaba e imprimía en EEUU, bajo convenio con la compañía King Features Syndicate, y posteriormente en Chile por Zig-Zag. 

Se planteaba inicialmente como un “Semanario Infantil – 10 Páginas Cómicas” (y sin indicación de la editorial), para pasar en el año 4 a señalarse como “Semanario Cómico” (y editado por Editorial Ercilla), lo que correspondería a una versión en castellano de la denominación norteamericana de Comics, concebido como parte de la edición dominical de los diarios.  Con un total de 16 páginas, contenía todas las tiras que distribuía este sindicato, y la impresión era de muy buena calidad incluyendo únicamente los trabajos  que se publicaban los domingos (llamadas Sunday Strips). Comenzó a venderse los días sábado a contar de Septiembre del año 1937, y probablemente impacto a miles de jóvenes que pudieron disfrutar de lo mejor de la producción norteamericana en ese entonces. 

Aun cuando no hemos podido comprobarlo plenamente, tenemos la sospecha que fue la King Features Syndicate quien ofreció el servicio de impresión de este suplemento a varios países, cosa que ya hacía en EEUU con los suplementos dominicales de varios diarios.  En parte lo podemos comprobar en que las historietas publicadas tienen tan solo un desfase de dos meses con respecto a la fecha de publicación original, lo que se explica por la traducción, la impresión y luego el transporte en barco.  La gran diferencia que podemos destacar aquí, es que se planteó como una revista independiente, en vez de ser el suplemento de historietas comicas.


En los primeros años también se incluyeron un par de páginas con novelas seriadas semana a semana. Curiosamente una de ellas correspondía al personaje Chascón, que saliera a la luz pública en la revista que la editorial Ercilla publicó poco antes, y llamada de la misma forma que el personaje: Chascón y que era una curiosa mezcla de novela e historieta intercalada (con trabajos de Christie).  Pero dejemos esta publicación para otra entrada.  Alrededor del año 1941 ya no se ven esas novelas seriadas y únicamente pueden verse historietas en todas sus páginas.

También es de destacar la gran cantidad de ejemplares editados, más de 900, con lo que supera a cualquier otra publicación chilena dedicada a la historieta, aunque el papel y formato en que se imprimió han impedido que su recuerdo se conserve debidamente. 

Fueron muchos los años en que allí se vio casi todo lo destacable que se producía en el país del norte, y en formato muy adecuado a las tiras dominicales que se reproducían: Príncipe Valiente, Flash Gordon, Mandrake el Mago, Popeye, Brick Bradford, por citar las más conocidas.

Posteriormente (alrededor de 1948) pasaría a ser editada completamente en Chile, sin el completo color, que ahora se reducía a solo tres, quedando con una apariencia semejante a la que luego se verá con la revista Okey, y reduciendo la brillantez de las historias en varias de ellas. También destaca la publicación de series de otros países, como el caso de Francia, desde donde hemos identificado al menos dos, Bob Mallard y Lince Blanco (Lynx Blanc), al parecer ambas publicadas en la misma época en la revista de “bande desinee” (historietas) francesa de post-guerra Vaillant.



El último ejemplar de esta publicación en formato tabloide sería con el número 909 fechado en Diciembre de 1955, concluyendo una larga serie, en donde la principal característica fue la ausencia de la producción nacional.

domingo, 8 de septiembre de 2013

1987 El año del Renacimiento Público del Comic en Chile

Tímidamente el año 1983 y 1984, unas pequeñas  publicaciones, buscan colarse en los stands de librerías.  Estas librerías, además buscan una rendija donde disponibilizar el comic –fundamentalmente de Europa- que ha estado ausente  en Chile desde el comienzo de la dictadura. Sus nombres desafiantes o crípticos: Ariete, Tito & Retiro, Sudacas, Matucana, Gnomon, Beso Negro. . . Publicaciones que más se acercan al concepto de fanzine que de revista, comienzan a mostrar que hay dibujantes nuevos en Chile y que quieren expresarse.

Algo comienza a gestarse, y en los últimos estertores del entonces llamado “apagón cultural”, la luz de la cultura busca rendijas y aberturas. Muy pronto otros proyectos con más capacidad, recursos salen al público, pero ahora a kioscos lo que les da mucho más exposición, pero por eso mismo quedan más expuestos la mirada pública y de allí a un paso de la censura.

Es 1987 y  todo parece apuntar a que el renacimiento viene de la mano de revistas como Acido, Bandido y Trauko.  Y es el mismo año en donde, el mismo movimiento que se gestó tímidamente, pudo obtener  visibilidad, lo que le permitió salir en diversas notas en revistas y diarios, casi por vez primera en más de una década.  Fue el momento en que las palabras Bande Desienee y Comics comienzan a moverse alrededor del ya conocido -y reconocido- Historieta.

Veamos a continuación algunas notas que se publicaron y en donde:

A)     La Inmortalidad del Comic” por Santiago Elordi en Revista Mundo Diners Club No. 61, Diciembre de 1987, revista que el emisor de la tarjeta de crédito indicada editaba mensualmente para distribuir a sus tarjetahabientes.


Extracto:
 “Hoy en Chile casi no hay cómic propio.  Salvo las siete vidas de Condorito, una de las revistas que más vende aún, el retorno de Themo Lobos con su revista Cucalón, aparecida recientemente, y los destellos satíricos de Hervi, Palomo, descendientes de esas efímeras La Chiva, La Firme, no hay una tradición viva.
Ha surgido, en el último tiempo, especialmente a partir del año 83, una corriente underground, de revistas de limitada circulación (De nada sirve, Sudacas, Matucana, El Beso Negro y otras de onomatopéyico nombre) en las que se ha intentado fundar un cómic de la ciudad y de los jóvenes de hoy.”       página  51

B)   En el desaparecido periódico La Epoca, ligado a la oposición a la dictadura, y que cerrara sus puertas en el primer gobierno de la Concertación.  En su suplemento dominical de fecha 21 de Junio de 1987 vemos la siguiente nota titulada “La invasión de los monitos para grandes” firmada por Esteban Cabezas.

 

Extracto:

“Sin embargo están a punto de salir de sus escondites subterráneos o llegar desde el extranjero para apoderarse del gusto de los adultos.  Son historietas, comics o monitos para mayores.”  Página 3


C)      En la revista de larga data Ercilla, misma que nacida en 1933 logró sobrevivir hasta 1991, y renacida en 1994 –no sabemos cómo- logra mantenerse aún saliendo a kioscos vemos la siguiente nota de Enero de 1987 en una nota firmada por María Eugenia Mezas titulada “Splash! Bang! Bum! Ahhhg!

 


Extracto:

           “Aunque por ahora pareciera estar en la producción marginal –explica Karto-, me interesa profundamente lo masivo. Me encantaría profundamente vivir de mis historietas.”

D)     Dentro del periódico El Mercurio de Santiago, en su suplemento Wiken del día en una nota de una página titulada “Con Fuerza Renace el Comic en Chile” firmada por Rosario Larrain.




Extracto:
 “Actualmente en nuestro país solamente subsisten dos personajes de caricaturas desde hace muchos años: Condorito y Pepe Antartico. Y fuera de algunas excepciones –como las revistas Dos Puntos y Cucalon-, el resto de las historietas que circulan en nuestro país lo hacen de manera underground, sin permiso oficial y con distribución clandestina.  Entre otras aparecen con cierta periodicidad ¿Qué hacemos, La castaña, Tiro & Retiro, Ariete, Sudacas + Turbio, De Nada Sirve, La Joda, Matucana, Enola Gay, Beso Negro, Gnomon, Ho si guagaua!!”.



E)      En otra revista de tarjeta,  Master, con su publicación  Master Club, de ese mismo año encontramos el siguiente artículo “La Historieta. Arte de Monitos” firmado por Pedro José Labra.


Extracto:
 “En plena crisis del género en EE.UU. en los años ’50, fue la época de gloria de la historieta en Chile. La revista “Okay” (sic) y el suplemento “Mampato” marcaron una época. Entonces empezó el imperio de “Condorito”, el personaje chileno de más larga continuidad y mayor difusión; sus álbumes se agotan en varios países sudamericanos y hasta en Miami.  Junto a la Argentina o México, nos convertimos en un importante centro editorial de ‘comics’ americanos en revista.” P.72



En resumen se puede ver un esfuerzo por comprender un fenómeno que muchos creían extinguido, y aunque puedan las notas estar muchas veces llenas de lugares comunes o errores, es de destacar que se abrieran las puertas, que abrieron algunas mentes y esto pudo –finalmente- levantar un arte que no se veía en mucho tiempo.

sábado, 24 de agosto de 2013

Ciencia-Ficción en Revistas Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos

Revisaremos hoy dos revistas de la primera hornada de producción local en Zig-Zag.  Luego de la creación del Departamento de Historietas en Zig-Zag -a fines de 1964 al parecer-, se comienza a trabajar en una serie de revistas ya en formato comic-book.  Ellas aparecen en 1965, comenzando por la muy destacada Rocket, que estuvo a cargo de Themo Lobos. Hoy revisaremos otras dos revistas que surgieron al poco tiempo.  Nos referimos a Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos


   

Ciertamente lo primero que llama la atención de ellas es su nombre.  Claramente el nombre estuvo inspirado en aquellos lejanos pulp anglosajones, tipo Amazing Stories, Startling Stories o Marvel Tales, y deben haber resultado algo ajenos a los lectores de entonces que no pudieron identificar un tema preciso en su contenido, ni tampoco pudo asociar con algún tema de moda como si aconteció con  Rocket (en los comienzos de la era espacial), o El Capitán Júpiter (claramente un superhéroe).

Así tenemos un primer problema.  No es posible identificar un género que se asuma a partir del título, y muy pronto se suma un segundo problema.  Las portadas son poco felices.  No llaman –en general- a un tema de aventura ni resultan atractivas.  Por ejemplo: Una bruja sobre un fondo verde, o un mago oriental (tipo mil y una noches) con fondo blanco y un joven también oriental blandiendo una espada.
 

Respecto a su contenido, en ambas se observa un interés en los temas fantásticos, de terror o de ciencia-ficción, aún cuando tienen una leve orientación distinta. Sueños Maravillosos (SM) se enfoca más  a temas de origen orientalista o de naturaleza griega (Narciso, Plutón, Hércules, etc), mientras en Mundos Fabulosos (MF) hay una pequeña inclinación a temática de ciencia-ficción.  Pero más allá de lo anterior son muy semejantes.  Según testimonios de dibujantes de la época, ambas era dirigidas por Gilberto Ulzurrún al que, según comenta Juan Fco. Jara, las revistas “se le fueron de las manos”.  Con esto creo entender que no pudo encauzarlas debidamente, y solo resistieron 11 ediciones. 

En general cada ejemplar tenía tres o cuatro historias, mas una par de páginas de humor. Los artistas de la época eran muy parecidos a los que se ven en otras revistas de la misma época. Citemos a German Gabler, Manuel Cardenas, Juan Fco. Jara y Oscar Camino entre los que mas aparecen, sumados a Abel Romero, Enrique Calvo, Hernán Jirón, Ricardo Gutierrez , Mario Igor, Mauro Cabrera entre otros.  Los trabajos que mas se pueden destacar hoy corresponden por muy lejos a los trabajos de Camino, casi siempre escritos y dibujados por el  mismo.
   

Otros dibujantes se orientan a crear personajes en serie, aun cuando la escasa cantidad total de ejemplares (22 entre ambos títulos) no permitiera mucho desarrollo. “El Mago” de German Gabler, “El duende” de guionista desconocido y dibujos de Jara y Sam; “Papa Joe”, personaje que aparece en las dos revistas y creación de German Gabler.

Algunas historias de terror ya presagian lo que se verá más adelante con el Dr. Mortis, por ejemplo en la historia “El pacto” trabajo anónimo de venta del alma al diablo y sus consecuencias en MF 10.  Y por supuesto hay bastantes trabajos de ciencia ficción como para que las revistas sean de nuestro interés.  Citemos algunos de ellos sin ser exhaustivos. Casi todos los trabajos de Camino: “Vuelo Nocturno” (SM 6) en donde en un vuelo por avión un científico escucha por la radio de a bordo transmisiones primero del pasado y luego del futuro, “Puerta al pasado” (SM 8) un largo trabajo con una historia de amor en el periodo de Guerra Civil norteamericano, una pareja y el tiempo; “Fuga” (MF 6) de un dictador del futuro cercano que antes de presenciar su derrota se criogeniza y despierta muchos años mas delante de lo que él pensó; o los trabajos de Juan Francisco Jara “El extraño viaje de Jardor” (MF 8) sobre una viaje inadvertido en el tiempo de un navegante vikingo; o “Fuga al pasado” en MF 9 sobre un científico que debe huir de las manos de la justicia y para ello usa una máquina de su invención que lo transporta al sitio menos esperado.
    

Al igual que sucedía con la creación en otros géneros de la historieta en Chile (bélico, de espía, del oeste, etc), los patrones y las realidades que se mostraban eran foráneas.  Por un lado un reflejo de la literatura de fantasía que se leía y que servía de inspiración, así como de una tendencia  a lo de “afuera” que se mantendría mucho tiempo siendo solo revertida temporalmente durante la producción en la editorial Quimantú (1971-1973), pero eso es otra historia que veremos en otro momento.