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lunes, 11 de mayo de 2015

Cameos en las historietas chilenas

Los denominados cameos son muy conocidos en el cine, aún cuando su origen al parecer se remonta al teatro a mediados del siglo XIX. (Un cameo es la aparición breve de una persona conocida en una película o video, normalmente representándose a sí mismo o a un personaje sin nombre que puede no tener importancia para la trama. Normalmente, el actor ni siquiera aparece en los créditos.)

Con el tiempo y mientras hago investigaciones sobre temas del comic, o preparo algún catálogo, he localizado algunas situaciones que podrían -de alguna forma- asimilarse a un cameo aun cuando no lo sean exactamente.  La mayoría de los casos que he encontrado son más bien antiguos, pero tengo la certeza que en los trabajos modernos deben existir también múltiples casos.


Oscar Camino
En la revista Sueños Maravillosos # 10, hay un trabajo de Oscar Camino con una historia fantástica.  En las dos últimas viñetas vemos al mismo Camino dirigiéndose a los lectores.


Pepo
En la revista picaresca La Ronda # 9, hay una serie de chistes en la página central firmados por Lugoze,  Uno de esos cuadros muestra a un hombre persiguiendo a "la Gloria". El personaje masculino tiene toda la apariencia de ser Pepo.


Mario Igor
En la revista picaresca Rouge # 5, en su página editorial aparece un pequeño cuadro con tres personas en una mesa compartiendo una botella de vino, mientras cantan alegremente, trabajo firmado por Mono.  Uno de estos tres contertulios es Mario Igor.


Themo
En la revista Mampato del mes de Octubre de 1971, en un número especial celebrando un aniversario de la revista, se muestra una historieta que explica cómo se hacía la revista, firmado por el mismo Themo. Dentro de ese trabajo hay una sección donde se muestra la labor del dibujante de la historieta, quien no es otro que el mismo Themo auto-satirizado.


Lincoln Fuentes
En el suplemento Mampato del diario El Mercurio, el dibujante Licoln Fuentes durante un tiempo tuvo un personaje llamado Calilo.  Uno de esos pequeños chistes muestra a Calilo interactuando con el dibujante Fuentes quien está en su mesa de trabajo.


Alejandro Jodorowsky

Dentro de las múltiples innovaciones, e inmenso trabajo creativo que Jodorowsky puso junto al dibujante Moro en la edición original de la revista Anibal 5 (publicada en Mexico) estuvo el aparecer ambos interactuando con el lector, casi involucrándolo en el proceso mismo de crear una historia que pudiera dibujarse.


martes, 1 de octubre de 2013

Hacia Otros Mundos: La gran saga de la ciencia-ficción chilena

El trabajo de Oscar Camino en el mundo de la historieta de Ciencia Ficción comenzó en 1949 con El Navío Atómico en la revista Okey. La serie que hoy revisaremos es –de alguna forma- una nueva visita a esta historia.  Pero antes pongamos algunos números.  Esta larga serie se publicó en 75 ejemplares seguidos de El Peneca, durante cerca de un año y medio, en los años 1956 y 1957, totalizando un destacable total de 150 páginas.



La historia misma describe el viaje y las aventuras de un grupo de terrestres recorriendo el Sistema Solar en una nave. Comienza el año 1998 cuando la nave despega desde la Estación Espacial que orbita la Tierra.  En su largo viaje aterrizan en la Luna, Ganimedes, en un asteroide que orbita Saturno, Marte, Fobos y Venus, volviendo el año 2001 a la Tierra.
La representación y contenido de cada uno de esos lugares es aproximadamente la que uno hubiese esperado. Marte tuvo una civilización muy sabia y antigua, hoy extinta.  Venus es un planeta exuberante con vegetación y animales gigantescos, y con volcanes en gran actividad.  En Ganimedes hay un mundo subterráneo con seres humanos prehistóricos y criaturas muy semejantes a los dinosaurios, en un gigantesco mar bajo la tierra dado que la superficie está cubierta de nieve.

    

También en el trayecto en el espacio hay eventos no muy distintos a los que uno creería que deberían formar parte de este viaje.  Un cruce de la zona de asteroides, un ser que aparece en las muestras tomadas en un asteroide que crece y pone en peligro a la pasajeros, hasta que es expulsado a través de un boquete en el nave.

Ciertamente Camino recibió influencias de muchos sitios, y varios de ellos pueden rastrearse más o menos fácilmente.  Pero el gran logro fue armar una serie continua, y que gustó y atrapó a los lectores, en su gran mayoría menores de edad, y que formaban un grupo etario distinto al de los lectores de Okey, y que por eso pudo prolongarse tanto tiempo. 





Y su otro lado su gran merito está en el dibujo.  Camino, de seguro inspirado por algunos clásicos historietistas anglosajones, y muy especialmente por el gran maestro Alex Raymond, busco generar cuadros de amplitud y presencia panorámica, con escenarios que muestran grandes imágenes. También aquí las influencias pueden detectarse, pero el buen manejo de Camino, su búsqueda de los escenarios épicos y un adecuado manejo de personajes permiten que esta serie tenga hasta hoy un gran sentido de aventura, y sea una de las muy pocas sagas nacionales, en el mundo de la ciencia-ficción, que pueden registrarse.

En lo referente al manejo de diálogos, aún Camino muestra que le cuesta adaptarse al esquema de diálogos con globos y desde allí mostrar la historia.  Sigue muy enfocado en la narración, y por ello casi todos los cuadros muestran textos al pie de la imagen, y solo en ocasiones se involucra en diálogos entre los viajeros. Sigue siendo el trabajo de Camino una novela en el sentido de historia narrada en tercera persona.


 



Es esta serie heredera directa de los relatos de viaje que por siglos han acompañado a la humanidad, y probablemente por eso ya han demostrado su cercanía y apego.  Fácilmente podemos ponernos en el lugar de Jason, quién, con sus argonautas, desafía al mar y sus criaturas en un viaje por una búsqueda, cuyo resultado final es menos trascendente que el viaje; y así Camino nos lleva en una nave espacial por mundos distintos con peligros diversos que siempre son superados, al igual que Jason.


sábado, 24 de agosto de 2013

Ciencia-Ficción en Revistas Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos

Revisaremos hoy dos revistas de la primera hornada de producción local en Zig-Zag.  Luego de la creación del Departamento de Historietas en Zig-Zag -a fines de 1964 al parecer-, se comienza a trabajar en una serie de revistas ya en formato comic-book.  Ellas aparecen en 1965, comenzando por la muy destacada Rocket, que estuvo a cargo de Themo Lobos. Hoy revisaremos otras dos revistas que surgieron al poco tiempo.  Nos referimos a Mundos Fabulosos y Sueños Maravillosos. 


   

Ciertamente lo primero que llama la atención de ellas es su nombre.  Claramente el nombre estuvo inspirado en aquellos lejanos pulp anglosajones, tipo Amazing Stories, Startling Stories o Marvel Tales, y deben haber resultado algo ajenos a los lectores de entonces que no pudieron identificar un tema preciso en su contenido, ni tampoco pudo asociar con algún tema de moda como si aconteció con  Rocket (en los comienzos de la era espacial), o El Capitán Júpiter (claramente un superhéroe).

Así tenemos un primer problema.  No es posible identificar un género que se asuma a partir del título, y muy pronto se suma un segundo problema.  Las portadas son poco felices.  No llaman –en general- a un tema de aventura ni resultan atractivas.  Por ejemplo: Una bruja sobre un fondo verde, o un mago oriental (tipo mil y una noches) con fondo blanco y un joven también oriental blandiendo una espada.
 

Respecto a su contenido, en ambas se observa un interés en los temas fantásticos, de terror o de ciencia-ficción, aún cuando tienen una leve orientación distinta. Sueños Maravillosos (SM) se enfoca más  a temas de origen orientalista o de naturaleza griega (Narciso, Plutón, Hércules, etc), mientras en Mundos Fabulosos (MF) hay una pequeña inclinación a temática de ciencia-ficción.  Pero más allá de lo anterior son muy semejantes.  Según testimonios de dibujantes de la época, ambas era dirigidas por Gilberto Ulzurrún al que, según comenta Juan Fco. Jara, las revistas “se le fueron de las manos”.  Con esto creo entender que no pudo encauzarlas debidamente, y solo resistieron 11 ediciones. 

En general cada ejemplar tenía tres o cuatro historias, mas una par de páginas de humor. Los artistas de la época eran muy parecidos a los que se ven en otras revistas de la misma época. Citemos a German Gabler, Manuel Cardenas, Juan Fco. Jara y Oscar Camino entre los que mas aparecen, sumados a Abel Romero, Enrique Calvo, Hernán Jirón, Ricardo Gutierrez , Mario Igor, Mauro Cabrera entre otros.  Los trabajos que mas se pueden destacar hoy corresponden por muy lejos a los trabajos de Camino, casi siempre escritos y dibujados por el  mismo.
   

Otros dibujantes se orientan a crear personajes en serie, aun cuando la escasa cantidad total de ejemplares (22 entre ambos títulos) no permitiera mucho desarrollo. “El Mago” de German Gabler, “El duende” de guionista desconocido y dibujos de Jara y Sam; “Papa Joe”, personaje que aparece en las dos revistas y creación de German Gabler.

Algunas historias de terror ya presagian lo que se verá más adelante con el Dr. Mortis, por ejemplo en la historia “El pacto” trabajo anónimo de venta del alma al diablo y sus consecuencias en MF 10.  Y por supuesto hay bastantes trabajos de ciencia ficción como para que las revistas sean de nuestro interés.  Citemos algunos de ellos sin ser exhaustivos. Casi todos los trabajos de Camino: “Vuelo Nocturno” (SM 6) en donde en un vuelo por avión un científico escucha por la radio de a bordo transmisiones primero del pasado y luego del futuro, “Puerta al pasado” (SM 8) un largo trabajo con una historia de amor en el periodo de Guerra Civil norteamericano, una pareja y el tiempo; “Fuga” (MF 6) de un dictador del futuro cercano que antes de presenciar su derrota se criogeniza y despierta muchos años mas delante de lo que él pensó; o los trabajos de Juan Francisco Jara “El extraño viaje de Jardor” (MF 8) sobre una viaje inadvertido en el tiempo de un navegante vikingo; o “Fuga al pasado” en MF 9 sobre un científico que debe huir de las manos de la justicia y para ello usa una máquina de su invención que lo transporta al sitio menos esperado.
    

Al igual que sucedía con la creación en otros géneros de la historieta en Chile (bélico, de espía, del oeste, etc), los patrones y las realidades que se mostraban eran foráneas.  Por un lado un reflejo de la literatura de fantasía que se leía y que servía de inspiración, así como de una tendencia  a lo de “afuera” que se mantendría mucho tiempo siendo solo revertida temporalmente durante la producción en la editorial Quimantú (1971-1973), pero eso es otra historia que veremos en otro momento.


martes, 14 de mayo de 2013

Una obra, dos artistas. Core y Camino


Mario Silva Ossa –más conocido como Core- fue el dibujante que marcó una época en la ilustración infantil chilena desde las páginas de la revista El Peneca hasta el año 1950.  Pero sus trabajos no solo se publicaron allí, sino también en variadas colecciones de libros de la editorial Zig-Zag –y por muchos años-. Así una primitiva colección de libros infantiles de esta editorial fue la denominada Ulises, que tuvo un formato de bolsillo y portadas blandas  algo mas reforzadas, y se publicó durante 1947.  Las historias se complementaron con ilustraciones.  Dos a color, al comienzo y término del libro, y en blanco y negro en su interior.


Todas las obras que conocemos poseen ilustraciones exclusivamente de Core, lo cual además nos lleva a sospechar que es posible que varias, sino todas ellas, puedan haber salido antes publicadas en forma de folletín en la revista.


Varios años después, en 1965, y con el comienzo del departamento de historietas de Zig-Zag se lanzaron una serie de revistas buscando dar con el gusto de los lectores. Una de estas revistas fue Ases de la Novela, que como su nombre lo indica, buscó entregar novelas en formato historietas.  En general se desplegaba una novela en cada ejemplar, y los dibujos eran hechos por distintos artistas.
   


En el ejemplar número xx de la serie de Ulises aparece la novela “Herné el cazador”, y en número 10 de la revista Ases de la Novela vemos una adaptación de la misma de mano de Oscar Camino, y con trabajo previo en los textos por Alvarez.
    


Desplegamos en esta entrada muestras de ambos trabajos. De Core se pueden ver sus mejores atributos en el manejo del color, mientras que de Camino sobresalen sus escenas de media página entregando así una visión de personajes y ambiente bastante más amplio que lo que puede encajar en un solo cuadro.  Tal parece que Camino hubiese querido entregar ilustraciones, o incluso cuadros, pero sabemos que no es así al compararlo con su gran trabajo en la Ciencia-Ficción, Hacia Otros Mundos, en donde también podemos apreciar su gran tarea con los grandes escenarios, esta vez espaciales y no palaciegos como en esta obra.


lunes, 30 de abril de 2012

Ciencia-Ficción en la revista de historieta Okey (primeros 50 números)


La revista Okey fue la primera revista dedicada 100% a la historieta en Chile.  La editaba Zig-Zag y desde su primero número en Julio/1949 hasta su final más de una década después en el año 1965, y con sobre 800 ejemplares, siempre tuvo presente obras de Ciencia-Ficción en sus páginas.

Las obras se publicaban seriadas, en blanco y negro, y en algunas páginas se agregaba el color rojo al igual que en la portada, e incluían en su gran mayoría obras de origen foráneo.  La verdad es que la presencia chilena fue muy escaza, sino es que casi nula (con la excepción permanente de una página con un chiste de Condorito).

Las obras eran de múltiples fuentes.  De EEUU en sus tiras diarias Flash Gordon y Brick Bradford, por ejemplo.  De Inglaterra y Francia con certeza.  De Argentina y muchos otros países.  Lamentablemente no fue muy prolijo con los detalles, y casi en toda su vida nunca publicó los nombres de los autores, y cambió o castellanizo el nombre de los personajes, transformando así la identificación de las mismas hoy día en todo un puzzle.

Como su trayectoria fue tan larga, estudiaremos la publicación en conjuntos más pequeños.  Revisemos hoy día la Ciencia-Ficción que se pudo ver en sus primeros cincuenta ejemplares.

Las dos primeras obras que conocemos son: Radarius (de autor belga) y un trabajo del chileno Oscar Camino.  Radarius fue un trabajo de Loys Pétillot, quien tuvo la colaboración del escritor francés Maurice Limat, y fue publicada en la revista Bob et Bobette. Solo tuvo dos series entre 1946 y 1947, y la que conocemos corresponde a la segunda Radarius Face aux Martiens (Radrarius contra los marcianos, en Bob et Bobette No. 56, 1947).  En esta ocasión el nombre del protagonista no sufrió cambios y la ilustración de la portada original fue usada también por Okey en su ejemplar número 20 del 31-Dic-1949 como se puede apreciar.



Otra obra de ciencia-ficción temprana corresponde a las novelas gráficas de Oscar Camino. Dos series consecutivas con los mismos personajes.  Así y siendo aún el año 1949, en el número 14, se comienza a editar El Navío Atómico, la que finaliza en el ejemplar número 28 para, los que luego de dos semanas, ya en el número 31, dar paso a una nueva serie  El Misterioso Invasor.

La primera historia nos muestra el viaje de un grupo de terrestres por el Sistema Solar, con el protagonista un ingeniero llamado Gastón Dupre y su novia Gloria Mitchell quienes se movilizan en el espacio usando un “navío atómico” en compañía de un equipo de personas. Visitan la Luna, donde descubren los cuerpos de unos viajeros del siglo XIX . . .  Siguen a Marte, donde se reúnen con los habitantes de este planeta y su líder “el Gran Marciano”.  Toda esta historia es una versión primigenia  de lo que será su gran trabajo “Hacia Otros Mundos” y que publicará años después en El Peneca.

En este trabajo de Camino se debe hablar  más de una novela gráfica o de novela con ilustraciones que de historieta propiamente tal.  Esto porque lo que en primera instancia parecen ser didascalias (o texto al pie de la ilustración), resulta ser una narración continua, independiente de las ilustraciones.  Luego los cuadros numerados, pasan solo a ser un apoyo a la narración, mientras la trama se va desarrollando en los textos.

Sin embargo, de forma tímida (y en muy contados casos), usa globos de texto en algunos cuadros para reafirmar la historia.  Ya podemos ver en algunos de estas láminas la influencia de los trabajos de Alex Raymond (autor de Flash Gordon) que se hará más patente en sus trabajos posteriores.  .



También conocemos otro trabajo, a contar del número 43: El hombre de acero. Esta historia sobre un grupo de gigantescos robots que atacan y destruyen Londres.  Posee unas preciosas ilustraciones de aviones, y se puede observar una gran experiencia en historietas bélicas de sus autores.



Y para concluir un trabajo de un agente secreto, que se acerca mucho a los clásicos temas de la CF. Es “X-21 contra las Ondas Infernales”. Este trabajo tiene toda la apariencia de también ser de origen franco-belga, pero no hemos podido aún encontrar su fuente exacta. Un científico desde el desierto del Gobi ataca con “Ondas Infernales” a Francia y restantes países de Europa, siendo misión del agente X-21 junto a un grupo de valientes (Dumbral, Juan Prim entre ellos) ir a destruir este centro en pleno desierto del Gobi.